Manifiesto

No llevas tu cultura porque tienes miedo de perderla. La llevas porque es parte de quien te estás convirtiendo.

Hay cosas que no deberían perderse en la traducción

Hay cosas de las que nadie te advierte cuando te vas de casa.

Nadie te dice que un día dejarás de decir ciertas palabras. Que olvidarás pequeñas expresiones que usaba tu abuela. Que señalarás con el dedo en lugar de los labios. Que "mi amor" se convertirá lentamente en "señor". Que el café se convertirá en algo que bebes, en lugar de un lugar donde te quedas.

No sucede de repente. Sucede en silencio, poco a poco, hasta que un día te das cuenta de que un pequeño pedazo de casa se ha traducido en otra cosa.

Lost in Translation nació para esos pequeños momentos. Para las palabras que no existen en ningún otro lugar. Para las tradiciones que merecen otra generación. Para las historias que tus hijos quizás nunca escuchen a menos que se las cuentes. Para las conversaciones que comienzan con "¿Qué significa esa camisa?"

Porque la camisa nunca fue el punto. La historia sí lo es.

Cada cultura tiene palabras, gestos, bromas internas y tradiciones que no existen en ningún otro lugar. Cuanto más lejos estés de casa, más importan esas pequeñas cosas.

Lost in Translation existe para preservarlas. No en museos. No en libros. Sino en algo que puedes usar todos los días.

Hay cosas que no deberían perderse en la traducción.